Domingos

Me aburren los domingos: tan soleados, tan tradicionales, perezosos y descansados.  Adorados por todo el mundo creen ser el mejor día de la semana; ellos nos dejan dormir hasta las doce y más allá, comer a las tres una gran paella con toda la família; no se que hacen los domingos para que siempre sobre comida siendo el día que más gente hay sentada en la mesa, como si el anfitrión quisiera demostrar que el dinero sobra tirando la comida. Es un día egocéntrico, pensado para tocarse las narices tumbado en el sofá viendo las películas absurdas de Antena 3 o Telecinco sin enterarse de nada, con el corazón latiendo pensando si habrán matado o no a esa niñita que secuestraron. Si bien no se ve una película, tenemos la cama para pasar la tarde durmiendo mientras el sol quema ahí fuera, mientras el viento balancea con sus débiles suspiros unos columpios oxidados en un pequeño y solitario parque.  Domingos, un gran día bíblico: el gran descanso de Dios después de la creación del mundo durante 6 largos días, y así le hacemos nosotros homenaje: descansando, después de 6 largos días rutinarios, en los cuales hacemos poco más que en los domingos; pero como decía Rousseau: el hombre es perezoso por naturaleza; y así, una dosis dominguera de pereza hace que nos sintamos muy agradecidos, ya que es incomparable a nuestra pereza en los días laborales. Donde esté el Lunes, día de la luna solitaria, pensativa, melancólica y nostálgica, que se quite todo domingo quejoso y perezoso.

Qué triste que hoy sea domingo
y todo esté vacío de sentimientos,
de esperanzas y ganas de caminar,
qué triste que no sepamos la verdad.

~ por aetivxterry en 15/06/2008.

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