Empanamiento Inglaterril
Odio la gente.
sus zapatos, sus bolsos;
las prisas, la tarjeta de crédito,
la neurosis y la histeria colectiva.
El viento golpeando su cara,
sus miradas expectantes
ante la falsa esperanza.
Las flores moribundas,
las gaviotas prepotentes,
las ardillas altruistas
y las asignaturas pendientes.
Las sirenas de ambulancias,
los falsos despertares,
las palabras vacías
y los extravagantes andares.
Me aburre la monotonía,
los comportamientos mediocres,
las transitadas vías
y los días soleados.
Echaré de menos los días contrastados entre el gris y el verde, las miradas furtivas, los pensamientos exteriorizados al mismo tiempo entre dos o más personas. Recordaré vuestras caras en cada instante que viví junto a ellas, recordaré las lágrimas y el sonido de las olas rompiendo en la costa y cómo ellas recrean los rizos de su pelo. Mi corazón cavará en los latidos descubriendo un mundo sin ti, un mundo sin risas ni cosas absurdas, sin tristezas ni filosofía, sin seriedades ni nuevas ideas. Dejar la mar, la lluvia, la vida, el verde de los paisajes, por volver de nuevo a ver coches conduciendo por la derecha, parques muertos y tristes, dias infernales…y nada de lluvia. Seguiré recordando, en secreto, sin que me oigas para no escandalizarte.

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