La ausencia de la soledad
Nada de nada, no soy quien crees que soy, no soy lo que a simple vista ves, porque solo ves lo que quieres ver. Nada es lo que parece y todo es lo que parece ser, depende de quien lo mire, depende de cómo lo mires tu. Depende de mi credibilidad, de que si es verdad que me tienes algún aprecio, por poco que sea, que hablen nuestros corazones y no todas estas palabras que al fin y al cabo puede que sean como hojarasca que se lleva el viento.
Tu mirada se clava en mis ojos, como tus palabras de desprecio de lo que yo ni siquiera tengo culpa alguna se clavan como espinas de la rosa que eres en mi corazón, que vacía su tinta en estas líneas. Quien sabe mejor que tu las razones que tienes para haber dicho que causo decepciones en los corazones de aquellos, y solo aquellos que solo se quedan en lo mas superficial, al fin y al cabo.
Solo sabe Dios porque así es mi suerte, porque desatino intentando realizar mis ideas, porque los disparos de mi mente salen desviados, pues Dios no es mas que la naturaleza, que tan caprichosa es que a unos les da grandes dones y a mi no tanto, mas bien puede que alguna vez si lo hiciera o pudiera hacerlo, no lo sé.
Y mas que creer en Dios, creo en la humanidad. Creo en lo que puedo ver, creo en lo que puedo tocar, en lo que siento y en de lo que dudo, pues no hay cosa de lo que este mas seguro que de mis dudas. Pero en días como hoy, no queda sino desconfiar de la amistad, pues en cualquier momento se va como la suerte, más cosas mas seguras son los enemigos y la muerte, invariables.
Sin duda alguna, se que temo muchas cosas, y una de ellas es que temo al dolor que la ausencia de tu amistad y el abandono de tu persona me ha de causar, y si es inevitable que por mis errores me invada la soledad, que así sea, pues imperfecto soy, lo que también será inevitable es la pena que será mi condena si eso ocurre, pues existe la posibilidad de que yo no haya hecho nada, de que ahora, sea inocente…

no hay peor engaño q el de uno mismo